Esta es una historia con tres protagonistas.
Por un lado, Celia, madrileña se graduó en Economía y Relaciones Internacionales, con la intención de encontrar un trabajo donde poder viajar y conocer mundo, algo que le apasiona tanto como el océano, por el que se siente fascinada desde que tiene memoria.
Por otro lado, está Álvaro también madrileño y desde pequeño en contacto con la navegación a vela, gracias a sus padres con los que ha estado navegando durante largos periodos de tiempo. Se graduó en Economía y Finanzas y empezó, al igual que Celia, a trabajar en el mundo de la banca.
Pronto Celia y Álvaro se dan cuenta de que no acaban de sentirse del todo satisfechos, de manera que poco a poco, empiezan a dar forma al proyecto que finalmente les ha llevado a tener hoy una vida plena y feliz.
Este proyecto se llama «Nómadas Del Mar» y para poder llevarlo a cabo, tuvieron que dar un cambio radical a esas vidas convencionales que llevaban en la ciudad y encontrar al tercer protagonista de esta historia, el velero, un Bavaria 46 Cruiser que han convertido en su hogar y al que han bautizado como no podía ser de otra manera como “Nómadas Del Mar”.
Cuando tomáis la decisión de iros a vivir a un velero y empezar a recorrer mundo,
¿con qué experiencia previa contabais?
Contábamos con la experiencia justa. Aunque Álvaro había navegado bastante con sus padres, nunca había ejercido de capitán. Celia solo había navegado durante unas vacaciones en velero por Baleares. Le dedicamos mucho tiempo a prepararnos para esta nueva etapa, tanto a nivel práctico como teórico.
A día de hoy pensamos que hicimos todo muy rápido, y por eso recomendamos a quien quiera emprender un proyecto así, que lo haga poco a poco, disfrutando del proceso.
Además de la experiencia de vivir navegando en un velero,
¿en qué consiste vuestro proyecto “Nómadas del Mar”?
Nómadas del Mar es un proyecto que gira en torno a un estilo de vida alternativo y sostenible, viviendo a bordo de un velero. Buscamos una forma de vida más simple y en contacto con la naturaleza, que nos permita seguir explorando el mundo mientras compartimos lo que vivimos en el mar.
A través de nuestras redes sociales mostramos el día a día a bordo: las travesías, los retos y también los buenos momentos, con la intención de acercar la navegación a quienes sienten curiosidad por ella.
Además, ofrecemos experiencias para que otras personas puedan descubrir lugares únicos del mar de una forma auténtica y mediante un turismo responsable.
A la hora de comprar el velero, ¿qué condiciones debía cumplir y qué características eran indispensables para vosotros? ¿Fue un proceso largo o lo encontrasteis rápido?
Eso depende mucho de cada persona y del momento en el que esté. Nosotros buscábamos un barco robusto, oceánico y sencillo de manejar por nuestra escasa experiencia, con un buen aprovechamiento del espacio y en buen estado para poder hacer también charter.
Tuvimos la suerte de encontrarlo muy rápido.
Defendéis una manera de navegar responsable y con impacto ambiental mínimo,
¿cómo lo habéis conseguido?
Tratamos de aprovechar al máximo el viento. Tenemos placas solares que nos abastecen de energía sin necesidad de generador y una potabilizadora a 12 V que nos permite ser autosuficientes.
Prestamos mucha atención a los productos que usamos y, siempre que hay opciones más ecológicas o biodegradables, las elegimos. También somos muy conscientes de la basura que generamos y tratamos de reducir al máximo el uso de plásticos.
¿Cómo os organizáis los dos solos durante las travesías largas?
¿Cómo habéis equipado al barco para sentiros más seguros?
Nos organizamos según lo cansados que estemos. Álvaro es más diurno, así que suele hacer las guardias al amanecer y al atardecer, mientras que Celia, más nocturna, se encarga de las guardias durante la noche.
Siempre que navegamos de noche llevamos los chalecos puestos y las líneas de vida preparadas. Tenemos un AIS personal unido a cada chaleco, y el radar nos ayuda mucho a detectar squalls o nubes. Además, seguimos de cerca la meteorología y navegamos siempre con un parte actualizado. Y, por si acaso, contamos con una buena EPIRB y balsa salvavidas.
¿Qué travesías habéis hecho hasta ahora? ¿Habéis vivido algún momento crítico en el que hayáis pasado miedo? ¿Y alguno especialmente bueno?
Hemos navegado por el Mediterráneo, cruzado el Estrecho hacia Madeira y luego Canarias, bajado a Cabo Verde, cruzado el Atlántico, subido de sur a norte por las Antillas, atravesado el mar Caribe, vivido dos temporadas en Panamá y navegado por sus cientos de islas.
Este último año cruzamos el Canal de Panamá y navegamos toda la costa de Centroamérica hasta llegar al Golfo de California, en México.
Nunca hemos sentido miedo, porque en los momentos de tensión no hay tiempo para pensarlo, solo para actuar (por suerte). Sí hemos vivido situaciones intensas, como una fuerte tormenta entre Menorca e Ibiza, cómo no, de noche. Siempre decimos que el barco es el mejor lugar para comprobar la Ley de Murphy.
Y los buenos momentos… son incontables. Cientos de delfines saltando alrededor del velero, bioluminiscencias tan intensas que iluminaban los peces bajo el casco, o despertar con el canto de las ballenas y verlas respirar a pocos metros del barco son solo algunas de las experiencias que nos han dejado sin aliento.
Según vuestra experiencia, ¿algo que siempre se debe llevar a bordo y algo que nunca?
Siempre: una forma de poder consultar la previsión meteorológica.
Nunca: armas de fuego.
Las temporadas que pasáis en puerto las dedicáis a trabajar; entre otras cosas, dais a las personas la oportunidad de conocer el mundo de la náutica. ¿Qué experiencias ofrecéis?
Directamente no pasamos temporadas en puerto; eso también nos permite reducir muchos costes. Dicen que un barco vivido es un barco bien mantenido.
Ofrecemos a la gente la posibilidad de vivir la navegación y conocer distintas partes del mundo de nuestra mano, mediante un turismo responsable, tanto en nuestro velero como en otros veleros en diferentes destinos en los que ya hemos estado.
Este modo de vida obliga a olvidar las cosas materiales y priorizar lo que verdaderamente se necesita. ¿Qué os está aportando esto a nivel personal?
Nos está enseñando a valorar las cosas simples y a vivir más en el presente. A adaptarnos a las circunstancias, depender menos de lo material y apreciar la naturaleza. La vida en el mar te pone a prueba, pero también te da una sensación de libertad y plenitud difícil de explicar.
Por último, ¿cuáles van a ser vuestras próximas navegaciones?
¿Cómo planteáis vuestro futuro?
Queremos seguir explorando el Golfo de California el próximo año y, después…iremos viendo. Los planes están para no cumplirse; siempre nos vamos adaptando.
Nuestro siguiente gran sueño es cruzar el Pacífico y explorar la Polinesia Francesa.
Podeis seguir a Nómadas del Mar en la redes sociales:
https://www.youtube.com/@NomadasdelMar
https://www.instagram.com/nomadasdelmar/
Desde «Navegantes Oceánicos» agradecemos a Celia y Álvaro su colaboració en esta interesante entevista, que seguro será un ejemplo a seguir para muchos, y les deseamos buenos vientos en sus próximas navegaciones y mucha suerte en su proyecto «Nómadas Del Mar»












Muchas gracias por la entrevista, ha sido un placer!!