Introducción.

Para navegar con eficacia sacando el máximo provecho de las velas en cada situación de viento, nuestro velero debe de estar equilibrado. En este tercer capítulo del libro on-line “MANEJO Y TRIMADO DE LAS VELAS” veremos este equilibrio de fuerzas en un velero desde tres puntos de vista, todos ellos importantes.

El primer equilibrio afecta a las fuerzas aerodinámicas que se generan en las velas y a las hidrodinámicas que se producen debajo del agua. Veremos también de forma muy general el equilibrio entre la fuerza de escora y la fuerza anti-deriva, que tendrá como resultado una escora del barco y también un abatimiento; efectos que deben ser minimizados.

Por último, en este capítulo trataremos brevemente el equilibrio vélico que debe establecerse entre los momentos de giro que se generan con cada una de las velas que tenemos izadas, para evitar tendencias no deseadas de orzada o de arribada de nuestro velero.

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En la figura vemos representadas la fuerza de escora y la fuerza anti-deriva. Estas fuerzas a su vez también se pueden descomponer en en la componente horizontal y en una vertical.

Así como las componentes verticales de estas fuerzas prácticamente se contrarrestan, las horizontales forman un momento que será el causante de la escora y del abatimiento.

Cuando se alcanza el equilibrio de estas fuerzas el barco quedará con cierta escora y el rumbo se verá afectado por un determinado abatimiento, que es la diferencia entre la dirección de la proa y el rumbo efectivo que lleva el barco sobre el agua.

Esta escora y abatimiento hacen que el casco y la orza (y el timón cuando está a la vía) incidan en el agua con un cierto ángulo, lo cual también tendrá un efecto en las fuerzas hidrodinámicas que se generen, de forma similar a lo que sucede con la fuerza vélica.[/ihc-hide-content]