El diseñador de barcos, que egresó como Arquitecto Naval de la universidad pública, se consagró Campeón del Mundo en la Clase ORC 2, en el campeonato que se disputó entre el 5 y el 14 de mayo en la Bahía de Nápoles, en Sorrento, Italia. Fue a bordo del Katara, un PG390 One Design, que es propiedad de Julián Somodi y con diseño del propio Gutiérrez, en una de las regatas más prestigiosas de la vela internacional.
En un principio fue el optimist. Le siguieron el Snipe, el 470, la clase Soling, el Láser, el J70 y hasta el Pampero. Fue campeón –y también salió entre los primeros puestos– en el Campeonato Argentino de PHRF, que organiza el Club Náutico San Isidro, en el Campeonato Circuito Atlántico Sur o en el Campeonato Argentino IMS. Sin embargo, Patricio Gutiérrez nunca se imaginó que un velero que diseñó con su propio ingenio, el Katara, un PG 390 One Design, iba a alcanzar la Copa del Rey o el Campeonato Mundial ORC 2.
Gutiérrez es diseñador de barcos, egresó como Arquitecto Naval en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ): a bordo del Katara, que es propiedad de Julián Somodi (que fue también capitán y timonel de la embarcación), se consagró campeón del mundo en la Clase ORC 2 del Campeonato Mundial que se celebró entre el 5 y el 14 de mayo en la Bahía de Nápoles, en Sorrento, Italia, en una de las competencias más prestigiosas de la vela internacional de todo el mundo.
El certamen, organizado por el Circolo del Remo e della Vela, formó parte de la Tre Golfi Sailing Week y contó con la participación de más de 118 embarcaciones de todo el mundo. La competencia comenzó con la exigente 71.ª Regata dei Tre Golfi, una prueba de larga distancia de 130 millas donde el equipo argentino demostró su potencial al obtener el segundo puesto. Durante las siguientes jornadas, la flota enfrentó una combinación de regatas costeras de media distancia y recorridos barlo-sotavento, en el corazón del Mediterráneo con condiciones de viento que variaron desde calmas totales hasta los intensos 20 nudos del día final.
“Siempre me gustó mucho probar distintos barcos, entender el funcionamiento de cada uno. Yo navegué en optmist, en Láser, en 470, en Snipe, en Soling corrimos un Mundial. Me preguntaba por qué navegaba bien tal o determinado diseño. Entonces me subía y quizás un año jugaba con ese barco, cuando lo entendía, me cambiaba a otro. Sin quererlo me di cuenta que me gustaba mucho eso de entender por qué navegaba rápido un Laser o por qué lo hacía también un 470, las variaciones de la puesta a punto en cada barco. De esa manera vas absorbiendo todo lo que hacés”, dice, ahora, a pocas horas de celebrarse otro Mundial donde juega Argentina pero esta vez lejos del agua.
Entrevista a Patricio Gutierrez
Patricio, ¿cómo fueron tus comienzos en la navegación?
Mis papás navegaban desde siempre, entonces desde bebé me llevaban con su barco, de acá para allá, para todos lados. Tenían un barco chiquito en Olivos y cargaban el moisés (una cuna de mimbre). Ya a los siete años comencé con optimist y fui haciendo toda la escalera de la navegación a vela. No sé por qué a los 10 o 11 años, aunque andaba muy bien y corrían regatas todos los sábados y domingos, no quise ir más. Creo que pasé de categoría, me quedé corriendo solo, sin mis amigos y me aburrió.
Además, mi colegio y la vida social estaban muy separada de la vida deportiva, entonces volví a navegar con mis padres. Cerca de los doce años empecé a correr en barcos grandes, en todo el circuito del Río de la Plata, desde Buenos Aires a Colonia, Riachuelo. Me enganché mucho con los barcos grandes.
¿Qué pasó después?
Ya cuando tenía 16 volví a correr en Snipe, por un par de años, pero seguía con los barcos grandes. A los 18 empecé en 470, y así. De a poco me fui metiendo más: a los 20 años corrí mi primera Copa del Rey, empecé a viajar a distintos países de Europa, a Brasil o a Chile también a correr regatas. En 1996, 1999 y 2004 corrí con un equipo español, andaba muy bien en el agua, era una época distinta también. Ese momento no había tantos profesionales, era todo más amateur, porque te gustaba y estabas metido en el tema.
Pero, ¿cómo llegaste a la Arquitectura Naval y a ocuparte de manera directa de los diseños de los barcos?
En ese momento arranqué Ingeniería Industrial en la Universidad de Buenos Aires pero era muy amplio y no me cerraba. Después pensé que realmente me quería dedicar a diseñar barcos y llegué a la Universidad de Quilmes (UNQ), donde estaba la carrera de Arquitectura Naval. En las charlas previas me gustó porque congeniaba la parte creativa con la base técnica, aunque había pensando también en continuar Diseño Industrial o Arquitectura civil.
En el 96, cuando fuimos a correr la Copa del Rey, ya habíamos entrenado a un grupo de la universidad para esa regata con el primer Quantum 26, que también era un proyecto que habíamos hecho en la facultad, muy bien armado además por un astillero académico. Eso me hizo un clic, volví y empecé a hacer las cosas más en serio, a correr regatas con otra dimensión, vi otro mundo donde podía ir si navegaba… Me lo empecé a tomar de otra manera, por eso volví en 1999 y 2004, que ya estaba más avezado en el tema y corrimos con un barco español. De hecho, muchos compañeros de esa época de la facultad se fueron a trabajar a Europa y yo, no sé bien por qué, aunque había propuestas, me quedé acá. Me encantaba ir a navegar pero no sé si a vivir…
¿Cómo siguió tu carrera entonces en Argentina?
Por esa época empecé a trabajar en el Yacht Club Argentino, entré como medidor. También trabajaba en un estudio de diseño y entré en el astillero de la Facultad. En el 2001 comencé a trabajar en la Oficina de Vela y la organización de eventos del club. Ya en 2003 me gradué y como arquitecto naval empecé a hacer modificaciones simples, una quilla, un timón, mechando los trabajos.
En el 2010, el YCA me propuso ser medidor jefe, que me hizo un poco de ruido porque yo también diseñaba veleros y quizás podría leerse como un conflicto de intereses. Pero me dijeron que me quedara tranquilo, que confiaban en mi trabajo, en todo caso que esos barcos de diseño propio no los midiera yo. Estuve doce años y, de alguna manera, me hice entendedor del tema en Sudamérica. Ya con el tiempo fue ganando la arquitectura.
¿Cómo era el trabajo en los astilleros o con los armadores en ese momento?
En el momento que yo comencé a trabajar no existían los astilleros grandes que aparecieron luego, era todo muy artesanal y muy básico. Ahora se fueron desarrollando e incluso exportan a otros países. En 2006 comencé a diseñar mis propios barcos con Jorge Ferrero y su hijo, de Velas Hood, que es un navegante famoso, constructor de velas, histórico de Argentina. De esa forma construimos el Jabeque para experimentar un poco con velas de regata que habían hecho y las probamos en ese barco de 28 pies, con el que fuimos experimentando, cambiando los diseños, para correr en IMS. Por otro lado, el astillero Corum me pidió diseñar el Corum 280.
Después fue el Corum 350, un barco más grande. También una modificación del Quantum 26 (Corum 27 OD) que fue una clase bastante competitiva. De todos modos yo seguía haciendo pequeñas modificaciones en los barcos que corría, para que naveguen mejor, por las velas, una quilla, un timón. Pero siempre trabajé con barcos de todo tipo: para crucero, regata, que cumplen con un montón de factores. Una cualidad que me reconocieron es que escuchaba a los clientes para saber qué querían exactamente. Ahora todo fue evolucionando, la mayor parte de la gente que corre regatas en los barcos top son profesionales, todo se fue especializando en cada área, en pos de trabajar para perfeccionar las formas, las matrices sean 3D, todo fue encaminándose en ese sentido.
¿Cómo llegaste al diseño del Katara, el velero que obtuvo el Campeonato Mundial este 2026?
En 2019 Julián Somodi me pidió el diseño del Katara, un barco de 39 pies, para correr regatas. Es muy detallista, obsesivo, quería algo muy puntual: tenía muy claro lo que buscaba. Pero el primer diseño que le presenté me dijo: “No, no me interesan los interiores”. Estuve tres meses sin hacer nada. Después dibujé un timón y se lo entregué. Pero tuve claro, cuando empecé con el diseño de ese velero, que iba a ser un antes y un después en muchas cosas: todo el bagaje de conocimientos que fui absorbiendo con los años creo que se dio en ese barco, justamente porque era muy puntual, para correr, en esa fórmula, con determinadas características.
Me imagino además que un barco de estas características, para ser eficiente, tiene que cumplir con un montón de requisitos…
Sí, para ser realmente eficiente tiene que cumplir con un montón de puntos: además del diseño hay que pensar en las decisiones del armador para poner la gente idónea para hacerlo, la estructura del barco, estar encima de todos los detalles, la tripulación y el equipo… Un barco de estas características, para ser ganador, tiene que tener también cosas periféricas que no dependen quizás de vos tampoco. Pero acá se fue dando: después de esos tres meses del inicio, que fueron medios raros, vi por dónde venía la mano, qué era lo que había que hacer, hicimos una buena química con todo el equipo. Trabajamos en medio de la pandemia y se botó en 2021. Ya en ese momento anduvo muy bien en Argentina, era algo desparejo en algunas condiciones pero medía bien. Fuimos a correr a Brasil, que no le fue tan bien porque fue en un lugar de calmas… Pero, en una especie de gimnasia, empecé a hacer algunos ajustes y cambios que al otro año ganó el campeonato brasilero y al siguiente ya también el campeonato argentino y la Rolex en Punta del Este, en Uruguay.
¿Cómo llegaron a Europa?
En 2024 pensamos llevarlo a Europa y ver qué pasaba con el barco, porque sabíamos que era un velero competitivo pero no conocíamos bien dónde estábamos parados. Es un barco bastante marinero, muy rígido, una piedra, apto para hacer cualquier cosa, ceñir es su fuerte: podría correr a Río de Janeiro, Mar del Plata (participó en una de las más duras que tocó en años), Punta del Este. Pero llevarlo fue toda una milonga (risas), se fue en un buque (roro), desarmado, llegando tarde a Amberes (Antwerp), su escala en Bélgica: se perdió un campeonato allá. Cuando finalmente llegó y se armó, Julián decidió contratar a Guillermo Moreira como capitán y entrenador –que es un navegante uruguayo divino–, corrieron el Trofeo de la Reina, en Valencia, y lo ganó.
Después corrimos la Copa del Rey, porque el barco anduvo bien, con una tripulación piola. Para ese momento me puse un poco a tono, empecé a correr regatas de nuevo, en Láser, porque te agiliza mucho más, te pone en situaciones realmente… También la ganamos y eso que fue difícil. Nunca me hubiera imaginado ese escenario: cuando fuimos en el 96 o en el 99 alquilábamos un barco y salíamos 17, 18, 19. En el 2004, con los españoles salimos novenos y estábamos contentos porque era muy difícil. Pero ahora ir con un equipo argentino y con un velero que había diseñado yo era increíble. Fue como ratificar el trabajo que habíamos hecho todos estos años… En 2025 también volvimos a correr en Valencia y ganamos pero en la Copa del Rey (Europeo) hubo poco viento, que es la condición más difícil del barco, y salimos quintos.
Pero de todos modos se animaron al Campeonato Mundial.
Sí, justo este año se celebraba en Nápoles, Italia (porque siempre van cambiando las sedes) y el barco estaba relativamente cerca: en Valencia. Pero sabíamos que iba ser muy complicado, porque es muy competitivo, hay gente que sabe mucho de esto. Ya en la Copa del Rey, a la noche, cuando volvíamos, me quedaba en la computadora haciéndole modificaciones al barco para mejorar la performance. Entre todos fuimos hilvanando ideas, desde los aparejos hasta las velas, incluso de algunos miembros de la tripulación que tienen horas llevándolo y se anticipan a ciertas cuestiones, logrando hacerlo más “calmero” para lugares de poco viento, con un montón de cambios nuevos.
También se analizó mucho toda la meteorología y las condiciones del lugar donde se iba a correr o se agregaron equipos que van midiendo minuto a minuto el rendimiento del barco, entonces hicimos un trabajo realmente muy integral. Además, todas las mediciones tenían que estar en regla, porque en España son muy estrictos. Antes de comenzar el Mundial yo sabía que teníamos uno de los mejores barcos. Eran ocho regatas en total, algunas muy largas, otras más cortas, con calma, viento, cambiaban todas las condiciones… después fue una de media distancia y también salimos segundos. Para ese entonces estábamos terceros en el campeonato, quedaban uno o dos días, hasta ese momento todo buenísimo. La flota era muy heterogénea pero competitiva.
El último día había que hacer un clic si realmente queríamos ganar: también pensamos que era importante confiar en el equipo porque venían los días con más viento que era donde mejor andaba el barco. Teníamos una doble configuración de Spinnaker que nos permitía navegar en todos los vientos cuando otros barcos estaban orientados más para calma o para viento. Pero finalmente hubo mucho viento y olas y ganamos las últimas dos regatas. Fue espectacular. Cuando era chico quería correr un Mundial pero nunca pensé que íbamos a ganarlo con un barco que había diseñado yo. Después el barco fue a correr la regata Conde de Godó y también lo ganó.
Para finalizar Patricio, ¿cuáles son tus próximos proyectos?
Ahora estamos trabajando en algunos barcos de 36 y 38 pies, unos semirrígidos que hace MarTecna (una de las empresas orientada a la clase Optimist en Argentina) que los exportaron a Estados Unidos. En Brasil también arranqué a hacer algunos trabajos, que es un mercado más cerrado y cuando ganamos el Mundial me escribieron cuatro o cinco conocidos para decirme que nos alentaban desde allá (risas). También en un velero de 41 pies, que arranca la construcción en pocos días, eso está buenísimo, porque la rueda empezó a girar.
El Katara hizo mucho ruido en Italia y creo que ayuda a toda esta movida para que surjan proyectos interesantes. Yo siento también que cada vez conozco más navegantes con experiencia, muy interesantes: ese ida y vuelta es muy importante para el diseño porque te da información muy rica.
Enlaces:
En IG: https://www.instagram.com/patriciogutierrez.design?igsh=NTZ0OWp0ZXVlNGhu
En su página: https://www.patriciogutierrez.com/
Katara: https://www.instagram.com/katara.sailing.team/?hl=es
Desde «Navegantes Oceánicos» agradecemos a Patricio Gutierrez que comparta con nuestros lectores su enorme experiencia como diseñador, regatista y navegante esta interesante entrevista, y le deseamos buenos vientos y mucha suerte en sus futuros proyectos.







